Modelismo, humor e Inteligencia Artificial: la historia detrás del álbum que conquistó a los modelistas

¿Cómo nació un álbum de canciones dedicado al modelismo? En esta entrevista exclusiva para IPMS Córdoba, Joaquín Oubiña nos cuenta cómo una experiencia con Inteligencia Artificial se transformó en una banda sonora cargada de humor, anécdotas y situaciones con las que todo modelista se sentirá identificado.

Detrás de estas letras no hay un músico profesional ni un compositor tradicional, sino un modelista que encontró en la Inteligencia Artificial una herramienta inesperada para transformar situaciones cotidianas del hobby en canciones cargadas de humor, ironía y mucha identificación.

Conversamos con JOAQUIN OUBIÑA, su creador para conocer cómo nació esta idea, qué hay detrás de cada tema y qué piensa sobre el presente del modelismo.


Un proyecto que nunca estuvo en los planes

Lejos de haber imaginado un álbum conceptual, todo comenzó como un experimento.

Después de sufrir un grave accidente durante 2025, que lo mantuvo varios meses sin poder trabajar ni construir maquetas, decidió aprovechar ese tiempo para estudiar distintas aplicaciones de la Inteligencia Artificial. Entre ellas apareció la posibilidad de generar música.

“Escribí una letra medio en broma sobre modelistas y le pedí a la IA que hiciera el resto. El primer resultado fue horrible, pero entendí que ahí había potencial.”

Más adelante, mientras preparaba una serie de tutoriales de modelismo, pensó que sería interesante cerrar cada video con una canción relacionada con el tema. Lo que empezó como un simple agregado terminó convirtiéndose en un álbum completo que rápidamente comenzó a compartirse entre modelistas de distintos países.

Lo curioso es que, según él mismo reconoce, el éxito no pasa por la música sino porque las letras hablan de situaciones que todos los aficionados han vivido alguna vez.


Reírse del hobby… y de uno mismo

Las canciones recorren muchos de los estereotipos del modelismo.

Desde el eterno acumulador de kits hasta las discusiones sobre marcas, pasando por las obsesiones con el aerógrafo, la impresión 3D o las redes sociales.

“Somos una fauna bastante particular”, comenta entre risas. “El modelismo está lleno de personajes reconocibles y también es una forma de reírme de mí mismo.”

Esa mirada hace que las canciones nunca busquen burlarse de otros sino reflejar con humor situaciones que todos reconocemos.


La famosa “Pila de la Vergüenza”

Si existe un tema capaz de unir a modelistas de cualquier parte del mundo, probablemente sea el famoso “stash” o, como muchos lo llaman entre risas, la pila de la vergüenza. Esas cajas que se acumulan en un placard, una biblioteca o debajo de la mesa de trabajo esperando, algún día, convertirse en un nuevo proyecto.

“Creo que es algo que casi todos los modelistas tienen; una enorme pila de cosas sin armar. Es un tema que no podía faltar.”

Sin embargo, reconoce que hoy ya no forma parte de ese grupo.

“Estoy en un momento en que me pesa tener cosas alrededor. Incluso tiendo a desprenderme de los modelos terminados. Me gusta sacarles fotos y después muchos los regalo a amigos o los vendo; de lo contrario terminan guardados en cajas.”

Más allá del humor, la canción termina reflejando una realidad muy común entre los aficionados: la ilusión de ese “próximo modelo” que siempre espera su turno. Porque, aunque algunos logren mantenerla bajo control, la pila de la vergüenza sigue siendo uno de los grandes clásicos del modelismo.

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Marcas, nostalgias y bromas entre amigos

Canciones como El solo arma Eduard o El pibe Monogram nacieron observando situaciones reales dentro del club.

La primera está inspirada en ese modelista que sólo construye kits “premium”, mientras que la segunda es un homenaje humorístico a un viejo amigo apasionado por los grandes bombarderos Monogram.

Aunque reconoce las enormes mejoras que tuvieron los kits modernos, también disfruta provocar a quienes defienden apasionadamente una marca determinada.


Mucho más que pegar piezas

Una de las canciones que más refleja su forma de entender el hobby es Teoría del color.

Para él, el modelismo no consiste únicamente en seguir recetas.

“La teoría del color, la composición o la psicología del color son herramientas fundamentales. Hoy existe muchísima información preparada para copiar, pero muchas veces falta entender realmente por qué hacemos lo que hacemos.”

Es una reflexión interesante sobre cómo el aprendizaje profundo puede aportar mucho más que simplemente reproducir técnicas vistas en internet.


Cuando Hasegawa se puso a bailar cumbia

Entre todas las canciones del álbum, probablemente “La Cumbia de Hasegawa” sea la que mejor representa el espíritu absurdo y desenfadado del proyecto.

¿Quién imaginaría que una de las marcas más prestigiosas del modelismo terminaría convertida en protagonista de una cumbia?

La respuesta tiene una explicación mucho más lógica de lo que parece.n convertirse, por unos minutos, en protagonistas de una divertida cumbia.

Joaquín cuenta que la canción nació mientras preparaba un video tutorial dedicado a un diorama muy particular: una escena conurbana realizada con figuras diseñadas por él mismo para su emprendimiento Red Rooster.

“Todo muy conurbano bonaerense… no me quedaba otra que hacerlo con ritmo de cumbia.”

El contraste fue completamente intencional.

Por un lado aparece Hasegawa, una marca japonesa asociada desde hace décadas con la precisión, el detalle y la excelencia en el modelismo. Del otro, un ritmo popular, festivo y profundamente arraigado en la cultura latinoamericana.

“Es un poco el absurdo, ¿no? Por un lado lo más fino y delicado, la excelencia hecha kit… y por el otro una cumbia. ¿Podría haber un contraste más marcado?”

Esa combinación inesperada resume muy bien el espíritu del álbum: tomar elementos que cualquier modelista reconoce y colocarlos en contextos donde nadie esperaría encontrarlos. El resultado no busca burlarse del hobby, sino reírse con él, demostrando que incluso las marcas más veneradas puede


Entre la impresión 3D y el aerógrafo

Como diseñador de modelos 3D desde la pandemia, también dedica una canción al fenómeno de la impresión tridimensional.

Sin embargo, aclara que Aflojale al 3D no es una crítica sino una autocrítica.

Considera que la impresión 3D es simplemente una herramienta más, tan válida como un cutter o un aerógrafo, siempre que no termine reemplazando el verdadero objetivo del hobby: construir y pintar modelos.

Respecto al aerógrafo, la historia es muy distinta.

Confiesa que utiliza el mismo Iwata desde hace más de veinte años y que nunca le dio problemas.

“Al aerógrafo hay que tratarlo con cariño.”


Las redes sociales y el modelismo

Otra canción apunta hacia un fenómeno muy actual.

Para él, las redes sociales tienen aspectos positivos, pero también pueden convertirse en un lugar donde abundan las críticas destructivas o, por el contrario, los elogios vacíos que impiden mejorar.

Extraña aquellos tiempos donde aprender significaba sentarse al lado de otro modelista en el club y compartir conocimientos cara a cara.


¿Quién es el modelista detrás de las canciones?

Aunque muchos lo conocieron por este álbum, antes que nada se define simplemente como modelista.

Construye principalmente figuras y vehículos terrestres, tanto militares como civiles, aunque en los últimos años disfruta especialmente de reproducir escenas cotidianas.

Entre sus proyectos más curiosos menciona haber recreado una cuadra completa en escala 1/100.

Además, como profesor de Historia, desarrolla numerosos modelos didácticos para utilizar en sus clases.

Y si hay algo que inspira todas sus canciones, no son los kits ni las herramientas.

Es la gente… “La parte humana del hobby.”


¿Habrá un segundo álbum?

La respuesta mantiene el mismo tono relajado que atraviesa toda la entrevista.

“No está en los planes… pero si sale, sale.”

Mientras tanto, quienes asistan a la próxima Baires Modelfest probablemente puedan escuchar estas canciones formando parte de la música ambiente del evento.

Y seguramente más de un modelista termine riéndose… porque, en el fondo, todos tenemos un poco de esa “fauna” de la que hablan las canciones.

Ahora sí… ¡subí el volumen!

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