4. El Desafío del Remachado Completo
El B-24 real es un rompecabezas de paneles remachados sobre las costillas. Para replicar esto en 1/72 utilicé la remachadora de Trumpeter y, nuevamente, dosis industriales de paciencia.
Para no perder el rumbo en semejante superficie alar y de fuselaje, la planificación fue clave: utilicé planos de referencia impresos a escala (como los planos de Granger y manuales técnicos), fui trabajando rigurosamente sección por sección, y marqué previamente cada línea guía sobre el plástico con un microfibra fino antes de pasar la rueda.
En total, me tomó unas 4 horas netas de trabajo remachar el avión completo. Para eliminar las micro-rebabas de plástico que levanta la herramienta antes de ir a la pintura, le di una pasada general muy suave con lija fina de grano 2500. El esfuerzo valió la pena: al aplicar la pintura, el remachado no solo no se tapó, sino que reaccionó como un espectáculo bajo los tratamientos posteriores.
5. Pintura y Metal Duro (NMF): Logrando el Espejo
El acabado de metal natural (NMF) no perdona ningún error de preparación. Tras pulir minuciosamente todo el plástico del avión, apliqué una base de Mr. Color Aqueous Black (Gloss). Esta pintura negra brillante funcionó como un espejo impecable, preparando el terreno para el plato fuerte.
Para el metalizado general usé Mr. Hobby 211 Chrome Silver. Tras dejar secar, el proceso de pulido de este color lo hice utilizando simplemente una servilleta de papel común, aplicando muy poca presión para desgastar el pigmento suelto y levantar el brillo reflectante sin llegar a traernos la capa de pintura. Para romper la monotonía del fuselaje “desnudo”, realicé máscaras y pinté paneles selectos utilizando otros tonos de la gama de Mr. Color y Alclad, alternando entre Silver, Aluminium y Super Metallic.
Las superficies móviles de la cola (timones y elevadores), que en el avión real eran enteladas y lógicamente no brillaban como el duraluminio, las pinté con color aluminio mezclado con unas gotas de barniz mate para lograr ese quiebre de textura satinada/opaca tan característico.
Las derivas verticales llevan el llamativo patrón de franjas rojas y blancas. El enmascaramiento sobre esa superficie curva fue un proceso tedioso de medir, cortar cinta de enmascarar milimétricamente y pegar. Para pintarlas (tanto por fuera como por el interior de las derivas) utilicé acrílicos mate de Tamiya, logrando el tono plano de la época.
6. La Crisis del Dragón y Salvar las Calcas
Primero que nada quiero agradecer enormemente a Diego Cuquejo quien desinteresadamente al momento de enterarse del proyecto, me regaló las calcas para poder cumplir este desafío. Gracias Dieguito.
Llegado el momento de aplicar el imponente nose art del Dragón, sobrevino el drama que todo modelista teme: al entrar en contacto con el agua, las calcas viejas del kit se partieron en mil pedazos. En ese instante me quería morir.
Respiré hondo, me armé de paciencia y, utilizando pincitas finas y palillos de madera, fui rescatando los fragmentos flotantes en el agua y armando el rompecabezas directamente sobre la nariz del fuselaje, acomodando todo milímetro a milímetro. Una vez posicionado el rompecabezas, apliqué Decalfix de Shikiso para fijar su posición. Cuando secó por completo, di una lijadita increíblemente suave para matar los escalones y bordes de las calcas que se habían cortado.
Los faltantes de dibujo y las uniones rotas del Dragón los repinté íntegramente a pincel fino, utilizando diversos acrílicos mezclados a ojo, trabajando muy despacio para que la transición entre la calca y la pintura a mano alzada fuera invisible. Para las insignias nacionales (las cucardas de EE. UU.), utilicé Decalfix de Shikiso aplicado en tres capas sutiles con intervalos de media hora de secado entre cada una, logrando que copiaran cada remache del fuselaje a la perfección.
Para sellar el trabajo, protegí todo el avión aplicando barniz brillante Tamiya X-22 Clear (excepto en las superficies móviles enteladas y la zona antirreflejo de la nariz). El X-22 dejó la superficie impecable y unificada para los efectos, aunque como nota técnica, cabe destacar que tiende a apagar un escalón el brillo cromado original del metalizado pulido.
Los lavados de paneles y remaches los hice de la forma tradicional: óleos y diluyente de la marca Alba, aplicando con pincel fino línea por línea y remache por remache. Para retirar el excedente sobre el fondo metálico sin dejar manchas ni aureolas, utilicé hisopos completamente en seco y pasados con mucha suavidad.













































Tremendo Franco! Simplemente felicitaciones.
Gracias Ale querido, muchas gracias!
Excelente Trabajo, todo un desafío.
Gracias querido. fue un gran laburo!
Increible!
Gracias querido
tremendo laburo!!!
Gracias Gusss